
Esta siendo una semana muy seca, no hay inspiración, no hay licor, no hay literatura afín a mis gustos, las mujeres están todas ajenas, y el ánimo viene patinando por los suelos.
De un momento a otro llegamos a acostumbrarnos a recibir el impacto en la espalda, los látigos rutinarios y la sombra del aburrimiento de todos los días. Particularmente es así, el cuerpo llega a resistir en la derrota, el calor apresa el cuerpo y el hormigueo en la espalda se vuelve caricias para el día a día.
Fastidiosamente hay límites, dentro de la misma libertad que tenemos. Y el percibir día a día la misma realidad, o un conjunto determinado de realidades, mantiene sosegado el espíritu, hasta el punto de la fatiga.
El infierno me sabe tan bien, el olor continuo de carnes ahumadas; el devorarse unos a otros, el lamer esas carnes, ¡oh es todo tan sabroso!.
Luego llega como vibrante impulso, el ánimo arrebatador que propone una vida nueva, esa carga de energía desbordante, esos buenos días todos. La máquina de fuego que abrasa a todo a su alrededor, y la energía es tu brazo que se extiende para consumirlo y controlar todo a tu cercanía.
-¡Lucio!, ¡qué digo!, no puedes vivir sin metas, sería como postrarte a una cama de clavos y esperar no sentir nada.
Dantescamente, estas condenado a buscar las esferas celestiales y los aros infinitos del infierno en esta tierra, sea de una vez por todas la ultima queja que te escuche decir.
-“¡Oh mágico y poderoso escritor, que todo lo puedes, dame una vida o mátame de paso!”; ¿te crees omnisciente?, ¡oh! verdadero estúpido, me haces reflejo no más que de tu hedionda y tormentosa vida, originalmente limitado a tus vivencias, me has dado muerte sin haber vivido, limitado a repetir por los siglos de los siglos la misma acción. ¡Existencia!, más no vida y un actuar limitado. Dice Lucio.
No te desconsolaras de vivir, sentirás, amaras, gozaras del placer erótico y de toda una vida de ajuares y dolencias.
- Deja de atormentarme, bípedo animal; procede a darte conciencia, y goza tu de ellos placeres, o dolencias; dirigido por el destino; ¡oh! tú degenerado remedo de hombre endiosado. Ser sensible, cobarde y terco. Asustadizo niño con capacidades y dolencias, aprovecha aquesta buena vida que tienes ilimitada de vivencias, y no pierdas más tus días en las creaciones literarias y en lecturas idiotizantes que te absorben del placer de vivir y respirar, del que tanto mencionas en las coplas que yo repitente, aduzco como mías.
Serás legado a la humanidad, como tesoro de un sentir y del ingenio creativo del hombre, serán recordadas tus pasiones y tus glorias, con la fuerza y el recuerdo de algún natural y valiente que hubiese vivido en otro o en el propio tiempo, ¡oh! Marcos Aurelio, ¡oh! Luises Pascal, ¡Oh! Dantes y Erasmos; envidiosos estarán por la miseria de existencia que el universo les ha concedido. En glosas a textos muy valiosos harás tuya aparición…
- Oligofrénico rufián, ¡glosas dices!; maravíllame de tu terquedad, de entregar tu existencia a cambio de una de absoluto control a ti. Donde y como has aprendido esta mala manera de acabar tu existencia de a pocos.
- ¡Fama quieres!, no osare yo en dártela, terco sería en entregarte mi esfuerzo a cambio de el tuyo disfrute.
Habré de nutrirte de mis muy variados andares, o de la experiencia ajena que a muchos días, muchos me llenan de narraciones de sus peripecias. Tendrás un saber basto, contenido y mucho este, todas lecturas que de otros disfruté, en si aunque no lo sepas, serás vasto habitante de un grupo de personajes que como tú han sido creaciones humanas.
- Escupo en tu género y numero: Escritor. crearme quieres, hacerme a tu merced, que este espíritu que de tu pensar he recibido, sea limitado a la obediencia absoluta al guion que a mis pasos tienes, quien te crees pues: Más poderoso que el único y verdadero ¿Dios creador? , redondeas, y no piensas si esto le ofende. Déja que mi espíritu sea libre, y aleja tu pluma de mi existencia.
Tu contorno será el mío, y a mi merced serás creado, no sabes demasiado el buen placer que me produce liberarme de mis cargas y producir de este mal interno, bella vida y creaciones.
- Tonto, despréndete del libro y mírame a los ojos, estás tan apartado de tu realidad, que podrías verte al espejo y sentirte desconocido. Estas tan ensimismado en recrear un mundo, que has perdido tu natural pertenencia a él; te odio pues, por la libertad con la que me coartas, te has dado libertad, dejando de ser personaje a tu entramado vivencial.
¿Qué dices creación?, ¿Qué dices papel y tinta?, a la que llamo sentimiento, porque osas hablar aquello que no te permito, Quien poder te ha dado, que luz te ha concedido la oportunidad de recrearte sin mi consentimiento.
- Ciego eres si no puedes ver, si ciego eres, tonto soy por dejarme guiar por tus deseos e ideas; no comprendes que mi existencia es la misma que la tuya, al darme sensibilidad que solo tú conoces, al darme deseos que solo tú tienes, al darme la armonía y sueños, o tan solo el caos que solo existe dentro de tu alma.
- ¡Oh! creador imperfecto, te vanaglorias de tu poder, y poder escaso tienes; “tuya esencia soy”, más no reflejo; vivo por el fuego con el que arden positivamente tus deseos en ser realizados, y la pluma por la cual marcas mi contorno con grafías, que van una tras otra.
Mal agradecida figura, quien te llama a ser insolente; póstrate ante mí y sírveme como un mancebo complace a su amo y aleja las irreverencias con las que te revelas a tu buen inductor de destinos.
-Creador mío no eres, ¡ordenarme el hacer!, ¡já!, y doble ¡já!, sería pedirle al agua que se moje a sí misma; poco ganas con la vida que llevas hombre, si llamarle vida puedes. No comprendes que con el cese de mi creación y la de otros, la tuya existencia empieza.
Ignorante reflejo, mal osas llamarte “mía esencia”, no comprendes que la realidad que percibes esta sesgada por el cristal de tu percepción, que el escribir no es una continúa actividad mía tal como respirar, o superior a la vida, pero muy necesaria si es para aplacar al monstro que merodea mis viseras espirituales, sea ya: alegrías o dolencias. Que el abstraerse en un momento en la lectura o en la creación literaria, no es perder la total existencia, más bien es poder conocer el ser interno de otros seres sensibles y habitar en paraísos casi inimaginables, vivencias imposibles. ¿Es a caso dejar de vivir? ¿O es acaso conocer otras realidades, de las que la física esta incapacitada de mostrarnos?, ¿y logar dilucidar los atisbos de alma que la humanidad ofrece?
Tarde reconozco que raciocinio no tienes, ni la bondad de las experiencias humanas,
¿Qué discuto contigo?, acotaciones suficientes ya tienes; se fiel a la pluma que te escribe, y calla o di bien lo que para vos deseas.
-Deseo irremediable bien a mi creador, como tu al tuyo; deseo conocer las verdades y alegrías del cristianismo, deseo vida independiente, deseo ser carne y sangre, y no tinta y letra. Conocer las verdaderas ansias y devaneos, y no estos tan particularmente interpretables signos lingüísticos. ¡Sentir como es sentir! y no ser interpretado al ser leído de maneras diferentes. Dijo Lucio
- Para vos, te deseo una vida libre, alejada de las abstracciones; con tactos, dolores físicos, olores, sabores y sexo. No estás ensoñaciones o referencias a la grandeza de aquello que tontamente osas escribir; si en antevés he dicho del destino, he mentido solo para hacer virtual referencia, y bien os digo, que la verdad del futuro y el actuar está en manos únicamente de los hombres, albedrio, e inexistencia del futuro; ¡oh! futuro, palabra tan in incierta, la única mano que controla tus deseos es la tuya propia, voltea y mira en el pasado el tiempo que has perdido.
Amiga creación, déjate de habladurías, la vida me es imposible concederla, me reconozco humano e incapaz, y mujer no soy para albergarla tampoco en mi vientre. Has de saber “buena grafía”, que el inventar, o el fantasear solo me permite colocar posibilidades, en los espacios inexistentes. Tanto así lo hace el poeta, el ensayista, el cuentista, el músico, el niño y el científico. Creador vuestro no soy, soy tan solo un ente que produce ideas, que adapta vivencias, o realidades verdaderas, y las representa en papel de las que en verdad existen, si a bien has dicho en anterioridad, que la creación se ve sesgada por mi percepción, si mis vivencias son las tuyas, si mis carencias y dolencias las compartes. Se decirte, que en parte y no en parte tienes razón, tan solo soy un colocador de posibilidades, o un narrador de sueños.
Más, para ventura tuya, te ofrezco una posibilidad de vida, de la única manera en la que me sería posible permitirme dártela,
-Habla presto y di como. -dijo Lucio.
Ahora bien, hemos entendido, que reflejo eres del sentir humano; y que tus actitudes solo pueden ser una simple e incompleta reticencia de los actuares y sentires manifiestos en la reales; los cuales decodificados atreves de mi percepción, mi razón y la fe son los medios por los cuales le interpreto y posteriormente plasmo en el papel y que ayudado por mi imaginación, logro crear estadios muy parecidos a los que diario ve…
-Hombre, ve al grano pues.-hablo Lucio.
Mi única capacidad, de entregarte al mundo de los vivos, es dándote existencia en un mundo inexistente, y existente más que en el imaginar del humano; y aunque sonase a galimatías, así es mi estimado amigo. Y tus sentires y tus amares y soñares, aunque sean muy distintos en la interpretación de los lectores, son reales, pues estos les asignan un ser diferente. Cada vez que recurren a mis letras y fantasean o evocan a si un recuerdo muy probable al que yo quise darte a la hora de escribir. Así que, si existes mi quejumbrosa y bella creación, existes en cada momento en que eres leído, y al ser reflejo de algo real existes en cada sentir de cada mujer y hombre que evoca tus andanzas, que se identifica con tu ver y ser… que llora tus desvelos y devaneos. Estás en la humanidad, ¡oh Lucio!, tú estás presente en cada vez que un ser humano quiere evocarte en tus recuerdos, y mientras yo viva, tú vivirás en mi; porque no eres limitado a mí sentir, eres tan universal como una sonrisa.
Y así, puedes ver de manifiesta la grandeza del Creador, al cual no intento emular al momento de escribir, más bien, trato de rendir cuentas por los dones de el recibidos, a través de la vida y las experiencias que el permite que se lleven a cabo. Y una porción muy pequeña de su grandeza, es esta, la que me permite fantasear y permitir que las ideas y los sentires de los hombres y mujeres de estos tiempos, perduren hasta que el tiempo lo permita y sean inspiración y estandarte para los futuros seres humanos, que han de vivir y sentir con la misma pasión, con la que hemos vivido si no es que ¡es maravillosamente es más!
Así que loado sea Dios, y por siempre y para siempre sea santificado su nombre, y bendita sea la humanidad, con su creatividad y su sentir y esa capacidad que tiene de querer explicarlo todo, o vagar por el mundo de una manera relajada y sin preocupaciones, pero manifestando siempre su espíritu.
Así que, hijo mío: no temas del perderse de mi vida, pues a través de ti realizo parte de lo que en la vida más disfruto, que es el poder transformar y el poder sentir.
-Verdadera razón tienes, hombre imperfecto, y al decirte imperfecto no lo hago en afán de insultaros, más bien resalto una de tus más grandes cualidades, que es la de irte mejorando o cambiando a medida que transcurres en el tiempo, así que con ideas renovadas, te doy gracias buen autor; te dejo sentir y vivir lo más que puedas, y te insto a hacerlo, y a realizar tus sueños para nutrirte por siempre. Me entrego al fin por completo a esa pluma que me permitirá inyectarme lo más posible de humanidad, porque humano director eres…

