Llevo casi dos años sin tocar este blog. Lo encuentro: manchado, sucio, con telarañas, casi virginal; me apena abandonar un proyecto se decir, es difícil, cuando tantas cosas se te mueven en la rutina, cuando las ideas se te amontonan a miles en la cabeza, cuando el tiempo que no debe durar, dura tanto como un suspiro, y luego se amontonan esos escasos segundos que en realidad son horas, como periódicos viejos en un cuarto de bodega; la idea es esa, hay mucho que hacer, mucho que pensar y para lo que realmente te llenaba o te llena ¿cual de las dos ya no sé?, no puedes disponer de un segundo.
¿Que ha pasado?, realmente no mucho, las calles siguen siendo calles y estando llenas de basura, sigue sin llover y estamos a pleno mayo; los niños, las mujeres y los vagabundos siguen igual de insolentes.
Parece como si el tiempo se estancara, y a breves lapsos que son consecuciones de larguísimos periodos de tiempo y monotonía, las cosas parecen cambiar, o cambian efectivamente, cambian siguiendo una dirección negativa, vamos en grupo a desbordarnos colina abajo… es hora de cenar, continúo luego.

